Amanéceme, si puedes


Supongamos que hay un reloj dentro de cada segundo.

Que en el sol, se ocultan multitud de lunas rosas.

Que los días se esconden detrás de las lilas azules o,

que es de noche,

y el amanecer llega con zapatos de charol rojo,

las manos llenas de estrellas

y una trenza en el pelo.

Supongamos, que no pudiésemos suponer,

ni abrir una ventana al mar o,

que estoy a oscuras y mirándote, me atrevo a decirte:


Amanéceme, si puedes



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Otiñar



Otiñar


Por Otiñar
se derrama la luz primera
de los ancestros germinados.

Todas las estrellas sin nombre
esconden sus cantos en los torreones erguidos.

Si llueve,
se regocija el aire,
cuando bajan los hilillos locamente,
alborotando los terrones secos
y bailándole a los jamarguillos.

Y el silencio Jaenero,
arrodilla sus rezos, en los palcos lacerados
de las piedras silentes,
levitando los confines del tiempo
que gime, grotesco y lloroso
porque no ha podido
tragarse su historia, 
que late altiva y plateada.

Rocío Biedma


Poema publicado en La Revista de Letras

 “ÁLORA LA BIEN CERCADA”,
  
número 30, Málaga, diciembre de 2013