Amanéceme, si puedes


Supongamos que hay un reloj dentro de cada segundo.

Que en el sol, se ocultan multitud de lunas rosas.

Que los días se esconden detrás de las lilas azules o,

que es de noche,

y el amanecer llega con zapatos de charol rojo,

las manos llenas de estrellas

y una trenza en el pelo.

Supongamos, que no pudiésemos suponer,

ni abrir una ventana al mar o,

que estoy a oscuras y mirándote, me atrevo a decirte:


Amanéceme, si puedes



Traductor

Colaboraciones en el Diario Jaén





Luces y Sombras


La noche y la mañana son una ofrenda de la naturaleza a la  que estamos tan acostumbrados, que apenas nos paramos a pensar cómo sería si siempre fuese de noche o siempre fuese de día. Lo que si es cierto es que en los tiempos que vivimos, todo funciona en base a unos hilos misteriosos que acaban detrás de un interruptor, que invita,  como un amante, al sutil roce de nuestro dedo para encenderse.

¡Y se hace la luz!

Bendita luz, aunque sea eléctrica, que nos sirve lo mismo para un roto que para un descosío, que nos permite disfrutar de gustosos manjares previamente conservados y cocinados, de la calidez del hogar en invierno y frescor en verano, de escuchar maravillosas músicas o ver formidables películas, sin más.
 
¿Pero que hacer si la luz se va?

Pues que se lo pregunten a nuestros vecinos de Fuerte del Rey, que a pesar de pagar rigurosamente los recibos de éste preciado bien como cualquier ciudadano, sufren a diario, el último juego de moda, “ahora te veo, ahora no te veo”.
Llevan mucho tiempo con la doliente situación. Pero los entendidos, basan el desperfecto en que algunas veces hay un pajarillo que se posa en los cables. Y la verdad, es que los cables se le cruzan a los Fuerterreños cuando a la hora de cocinar o del ver el partido, casi a diario, el pájaro secreto baila su tango entre bambalinas.
Entonces,  ahora comemos, ahora no comemos.

Tenemos que aceptar que a pesar de los avances tecnológicos del siglo XXI, existen las luces de los iluminados y las sombras de sus imperfecciones.


                         Rocío Biedma


Dedicado a Juan y al Pueblo de Fuerte del Rey (Jaén) que sufrió durante mucho tiempo, el vaivén de tener o tener luz, a diario.
                                                     
              ------------------------------------------------------


Propósitos en enero


Después de ver pasar las fiestas Navideñas, casi desgajado enero, sentimos la necesidad imperiosa de ser mejores, ya que la cultura de nuestras tradiciones, acaba por desbaratar muchos argumentos y nos deja semidesnudos los sentimientos y herida la sensibilidad.

El frío ayuda al recogimiento y se convierte en solemne todo lo que estos días ha sido algarabía.

Comienzan entonces a desdoblarse los pliegues de los propósitos y los cambios para llenar nuevamente nuestras vidas. Necesitamos renacer a la par del año nuevo, resurgir del delirio que nos ha sostenido en estas fiestas, desenterrar todos los “haría”, “podría”, “debería”, de ese fondo finito de cada ser único, de la desmesura de seguir un rumbo que la mayoría de las veces no alcanzamos, pero que nos acerca a la asunción de una remozada fuerza vital.

Las losas blanquecinas de nuestra Catedral, abonadas con los huesos de la experiencia,  guardan escritos de los dolientes días de años nuevos en su virginal memoria. No es tan efímera la historia. Demos gracias de poder cada año que comienza, volver a iniciar la nuestra.

                          
   Rocío Biedma




          -------------------------------------------------------------------------------



Crisol de Ejemplo y Lucha


Despertó, tras 8 meses de letargo, ante una  pared llena de fotografías, puestas allí para rozar el recuerdo de una desmemoria.

Hoy proclama gratitud infinita a su familia, que a pesar de la desesperanza de los profesionales resignados de éste Jaén nuestro, buscó incansable el lugar donde devolver el aliento a ese pajarillo detenido, que fue a incrustarse en una roca, dejando en ella su voz, su caminar y su memoria.

Cuando la vida impone licitaciones y rompe el sencillo deambular de lo cotidiano, personas como mi amigo,  como sus  padres,  derraman esa luz que sólo tienen unos pocos, para cubrir las catedrales del dolor  con una incansable duermevela que explosiona en tesón y que Él, convierte en plenitud, en espejismo de superación y necesidad de conquista, aprendiendo, cuando su edad dejó de existir, a recorrer nuevamente los solsticios olvidados, a comer, a vestirse a sumar o a escribir su nombre.

Hoy mi amigo camina despacito, con el alma grande y las manos generosas y lleva en su corazón candente el coraje de los suyos, un alud de virtudes y por encima de todo, el viraje de un despertar de arpegios nuevos.




Rocío Biedma



              --------------------------------------------------------------------------


¿Qué nombre
le pondremos?


La Tierra tiembla, y no es de frío.  El cielo clama con granizadas intemporales o cenizas esperpénticas. El mar se bebe los paseos y sus barandillas, y con la misma impetuosidad, escupe presagios y bolsas de plástico, porque él también recicla.

La flor del melocotonero no encuentra su añorado enero y como una enamorada, florece de locura todo el año.

Las manzanas podemos bebérnoslas, aderezadas con vitaminas y fibras que ni ellas mismas producen,  en envases de colores de diseño exclusivo.

La frondosa humedad va desvistiendo los cimientos con un óxido sospechoso.

Los niños cometen crímenes imperfectos y algunos clérigos escriben sus profecías en las hojas vírgenes de la inocencia y el miedo.

Mientras, España esparce su alud de virtudes, afiebradas por el calor de bolsillos corruptos y orzas rebosantes de egocentrismo, en los campos quemados por el agua y el frío.

Habrá que volver a bautizar éste tiempo nuevo sin nombre, donde la fábula, la ligereza y el abuso de poder se precipitan en la oquedad sin remordimiento ni límite.

Mientras, Cristóbal Colón, delante del mediterráneo, señala aún a los culpables con el dedo.


Rocío Biedma


                     -----------------------------------------------------



Miedo transfigurado



Cuando somos pequeños, algunos lugares nos parecen enormes: el patio del colegio, la noria de la feria, la catedral, nuestro armario, el libro donde aprendíamos a leer, la interminable hilera que formaban las hormigas en el parque o la mano de nuestro padre.

Después, un día, antes de que terminemos de impresionarnos, volvemos al lugar de todo lo grande y entonces nos duele la mirada de tanto querer verlo como antes.

Recuerdo mi terrible miedo, con dos o tres años, al quedarme inmóvil en lo alto de la  cuesta, terrible e infinita cuesta de la calle Recogidas, que había que bajar para llegar hasta la calle Llana, donde mis tíos vivían en un enorme Palacete con una enorme piscina y un jardín enormemente grande. El llanto aparecía presuroso en mi defensa. El pánico a caer rodando me paralizaba y la paciencia de mi abuela se agotaba por momentos y conseguía que me sentase en el suelo para bajar así, reculando.

Hoy todo se me muestra transfigurado. Parece que el tiempo  se haya detenido y paradójicamente, el ahogo de mi pecho se convierte en miedo cuando, en vez de bajar, tengo que subir las terribles e infinitas calles de este nuestro Jaén tan empinado.

Rocío Biedma


                ---------------------------------------------------------



Cuestión de Prioridad


La crisis, según algunos, empieza a subir la escalinata para llegar al piso de arriba y todo volverá a ser como antes, según otros, no revertirá hasta dentro de unos años. En mi humilde criterio pienso que ha tenido el efecto de un relámpago caído en el mar una de esas noches de tormenta. Creo que debería haber durado más, consiguiendo entonces unir la crisis monetaria a la crisis de valores, para que nadie pase de puntillas sobre ellas y los que eran buenos sigan siendo buenos y los impresentables no sigan siendo impresentables.
Los valores en cada uno de nosotros, van de la mano de los primeros hálitos de oxigeno cuando nacemos y crecen y mutan en centímetros de por vida.
Se hace evidente que en algunas personas impera su pervivencia por encima y a costa de cualquier precio. Un mapa que no es nuevo y que ha guiado a la humanidad por los siglos de los siglos. Y el estado de bienestar, el egoísmo y la malevolencia han conseguido hacer ricos a algunos espíritus inquietos.
La fortuna en los bolsillos ha estado queriendo sumergirse en muchas mentes para desbancar la riqueza de valores de muchos corazones.
¿De cual habría que salir primero?








Rocío Biedma



               ------------------------------------------------------------




Paseando nuestra Judería


Me gusta pasear, casi con añoranza, por entre los callejones pretéritos de nuestra Judería. Igual que me emocionan el resplandor de nuestra Catedral, la gentileza de nuestro Castillo y el marco de nuestros Baños Árabes, también es para mí un gozo contemplar cómo el tiempo ha quedado apresado en cada muro, en cada esquina, sobrevividos inexorablemente a través de los siglos.
Sus piedras guardan señales de una historia que se viste de sombras o sonrosados atardeceres, se cubre  de escarcha en las noches de invierno y de sudor rancio en las tardes de verano; y huele a jazmín y a pan recién hecho.

El silencio de las calles invoca nombres cuyos suspiros quedaron grabados en cada losa que avanza, se curva y se eleva en el aire como un secreto eterno dentro de un cosmos cerrado.

El quehacer diario nos lleva veloz de un sitio a otro, la mirada se hace impasible a la belleza de nuestro pasado y no nos paramos a pensar en que algunas cosas las hacemos por última vez. Pero nos quedan éstas reliquias que, frágiles y disolutas, dejan constancia de nuestra heredad y nos unen a quienes nos antecedieron y a quienes nos sucedan.

 Rocío Biedma



                       ......................................................



Palabras como Regalo


Cuando no llegamos a final de mes, agudizar el ingenio literario puede ser una opción económica. Juntar puñados de palabras guardadas en el bolsillo de los cariños, bien podría acabar por crear historias, cuentos y poemas que podemos dar como un gesto sencillo de agradecimiento, un presente donde los sentimientos pueden cobrar vida en un papel.

Así podemos suplir los regalos materiales, porque creo fielmente en la importancia de mirar dentro del corazón con los ojos lúcidos y emocionados de la palabra.

Y no es tan difícil. ¿Quién no ha inventado alguna vez cuentos al borde de la cama de sus hijos?; ¿Quién no ha prensado una flor entre las páginas de Bécquer?; ¿Quién no se ha emocionado leyendo a José Carlos de Luna en la historia del Pyyayo?

Lejos de moralinas, intento tejer historias (aunque me juzguéis, que seguro me juzgáis) y no siempre me es ágil la palabra. Más, mi conclusión acerca de la razón que prima para ser capaz de trazar una línea que forme un todo,  la concibo despojándonos de ostentaciones y ateniéndonos al latido que nace de nuestras emociones.

Rocío Biedma





------------------------------------


Anunciando la Navidad


Cuando fui pequeña (otros tiempos, otras crisis), cuando contra la fiebre había refriegas y contra la tos, yerbas de nuestras sierras. Cuando las noches frías me sorprendían al calor de la mesa camilla y encima del frigorífico reinaba la jaula del canario, alfombrada con hojas de periódico. Cuando escuchaba cantar un pavo en el desván, intentando no subir a verlo por evitar una tajante despedida, entonces sabía que era Navidad.

Ilusiones de niños alborotaban la casa con cintas doradas, tres o cuatro bolas de colores, siluetas de cartulina que pegábamos con nieve de bote en los cristales, y sabañones en las manos por las escapadas a las faldas del castillo,  por musgo para el Belén.

Ahora, cuando todo es quietud, me doy cuenta que sigo escuchando aquella música pretérita y monocorde que mi abuela, una mujer de nieve vencida por los años, conseguía simular con la caña de una escoba, rascando ésta contra  la puerta de la lacena, cual enérgica zambomba, y los nietos cantábamos como ángeles Villancicos en derredor suyo. Ahora se me eriza el vello hasta emocionarme y devolverme al silencio.


Rocío Biedma


                     ----------------------------------------------------------------

Paisajes  imprecisos


Cuando irrumpe noviembre, van apareciendo señales, cambios de color, guirnaldas por doquier, la invitación abstracta que nos tienta a caer en lo trivial y opulento de lo que se nos muestra como placentero y deleitoso.
Sin embargo, lo que se esconde detrás de todo esto es algo muy diferente.

El Paisaje Navideño aparece herido estos últimos años por múltiples locales adornados a lo sumo con un cartel de venta o de traspaso. La imagen festiva se ve enturbiada por  la desolación.

En los tiempos que corren, el recurso de abrir el frigorífico es habitual sólo para unos pocos y que éste llegue con abundantes manjares hasta el día 24 de cada mes, es sólo el sueño de muchos.

Cuando dejamos de ser niños y nuestros hijos dejan de ser nuestros niños, nos damos cuenta de que la exaltación ha desaparecido y que es sólo Don Recuerdo quien guarda fragmentos en una cajita y cada diciembre los cuelga en el árbol de Navidad.
Pero los niños, ¿Qué vamos a decirles este año a los niños?
Más tarde, con el año nuevo, todo volverá a su sitio y aceptaremos en silencio el orden usual de las cosas.




Rocío Biedma

                  -------------------------------------------------------------




Vivir para crear


(A mi amigo Ricardo Rocío Blanco,
Nuestro Artista)


La condición creativa acaba donde comienzan el lamento y la excusa.
Nuestro artista, Ricardo Rocío Blanco, crea, imagina,  piensa y trata de encontrar esa magia transformadora, comenzando cada día con el entusiasmo de quien todo lo tiene por delante, aprovechando la útil y fascinante alquimia que une siempre la herencia de la memoria con el rocío recién levantado de los días, ensanchando con vivo empeño los límites de ese inmenso océano de nadie al que llamamos realidad.

Todos somos alumnos en esta escuela que es la vida y sin embargo usamos poco la imaginación por lo que vivimos a medias, buscando estímulos en cosas o lugares que solo nos ayudan a perder el tiempo pero que pocas veces nos hacen crecer o nos iluminan.

Ricardo despierta nuestra creatividad y el poder de nuestra imaginación y nos hace soñar despiertos porque es artista, es osado y busca respuestas creando y apreciando las diferencias en cada matiz, en cada textura, en cada nota musical.

La vida nos regala cada día  pequeños instantes donde podemos ser grandes artistas y,  grandes artistas para poder vivir mejores instantes.




Rocío Biedma


            --------------------------------------------------------------



Las huellas de la vulnerabilidad


Cuando nacemos, cuando somos niños, si no nos amaran, moriríamos. Si no somos abrazados, cuidados, atendidos, la inmensidad del mundo nos abrumaría hasta romper nuestra fragilidad, que  es infinita en la niñez y en la mayoría de los casos, arrastramos hasta llegar a adultos.

Existen tantos relatos monstruosos de abandono, de maltrato, de hostilidad, de abuso a niños, que me conmueven a la vez que me envenenan y soy consciente de que la libertad de esas vidas se ve truncada y no les va a permitir el derecho a realizar su historia plenamente.

A algunos, la vida nos hace resbalar siempre, pero lo malo de ir contracorriente, de querer cargar con todo, de hacer como si no pasara nada, es que acabas extenuada y comienzan –alguna vez- a fallarte las fuerzas. Y te das cuenta de que vas en contra de ti misma, sencillamente para antes haber contentado a los demás.
Y gritas, - corre chiquitina, corre- y notas que hasta el eco se te vuelve en contra y su sonido te ataca, deshace tus manos, te hunde, no respiras y estás acorralada. Pretendes ver todos los caminos que tienes ante ti y vuelves a intentarlo,-corre chiquitina, corre- y acabas soplando el agua de tus alas que, seguramente, al estar tan mojadas, te quitan libertad.

La adversidad fortalece. La incapacidad, generalmente nos hace crecer por dentro para que nuestro espíritu llegue allí donde no llega nuestro cuerpo. Pero la incapacidad de amar a un niño, de empatizar, de intentar entrar en su corazón, de dar cariño, esa incapacidad para mi es la más grave de todas.



                                              Rocío Biedma





                    ------------------------------------------------------------------------



A mi querido y admirado Manuel Ángel Pérez del Moral, Poeta y Amigo, con mayúsculas, porque así lo quiso el destino para mi deleite y mi crecimiento personal. Siempre te estaré agradecida por ser y por estar.


Oda a un poeta


Una persona que conoce los caminos de la palabra y ésta la plasma con ternura y sutileza, transformando cada secreto de su existencia en poesía,  esa persona, es un elegido, un rapsoda, un poeta.

Manuel Ángel Pérez del Moral es una poeta nuestro, de éste Jaén suyo y nuestro y aunque reside en Écija, lleva en la piel ese tiempo de nacer y crecer Jaenero y en el corazón se confiesa hilvanado a nuestra tierra, nuestra catedral, la esencia de nuestras calles, nuestro Padre Jesús y nuestros olivares que le siguen conmoviendo ese  espíritu suyo de niño grande.

Manuel Ángel poetiza cada gesto y entona con los ojos,  ese ser honrado que ama, vibra, canta y sufre, y con la voz, la luz que guardan sus poemas creados desde su madura soledad y su desnudo hálito.

Él se asoma al pretil de un soneto, noble, gentil y cristalino creando  nutridas  líricas y es cómplice de emociones entrañables.
Los vientos arrastran el tiempo que muchas veces queda malherido pero la palabra de Manuel Ángel dicha con un aliento literario que estremece, debe quedar para siempre en la atmósfera de nuestra memoria.

Rocío Biedma


-              ------------------------------------------------------------------------



Regreso al Equilibrio


Hay un camino en el que muchos queremos estar. No aquél que está destrozado ahora, sino el que soñamos, diferente, equitativo y con nuevas estrategias.
Un camino de mirada limpia donde niños no mueran de hambre o por falta de vacunas cada cinco segundos, donde la desigualdad, la violencia y el materialismo de la mano del capitalismo no nos trasladen a la muerte de nuestro propio ecosistema. Ese camino que dejar a nuestros nietos y que ahora vemos sesgado por el enriquecimiento de otros.

 Hemos llegado a la infección de lo superfluo, al afán de tener y no de ser, a la falta de clemencia o de conmovernos que nos deja opacos, ciegos e insensibles ante la ostentación y el despilfarro.
La basura, la degradación de la tierra, la tala indiscriminada de árboles, las bolsas de plástico, el sonrojo de la violencia, las enfermedades emergentes, las intolerancias a los alimentos….

¿No será que hemos llegado demasiado tarde?

“Si sigues haciendo lo que estás haciendo, conseguirás lo que estás consiguiendo”
Dijo una vez Stephen Covey.

La tierra y su tributo precipitado nos están advirtiendo su extenuación.



                                                 Rocío Biedma


                -----------------------------------------------------------


Equinoccio de Otoño


Los Celtas celebran éste día como el fin del ciclo fértil de la naturaleza; es la fiesta de la espiritualidad y la serenidad, cuando el día y la noche tienen igual duración. Éste día se asocia al elemento agua, rememora el equilibrio, por lo que se considera un período idóneo para la introspección y la evocación.

Decía Lavoisier, químico francés que apoyó la revolución y sin embargo acabó en la guillotina, que nacer es incendiarse.

Tal vez la Naturaleza nos esté indicando el camino en cada estación, volver a germinar, un estreno, despojarnos de todo lo tortuoso y equivocado para abrirnos a lo esencial, al santo grial de nuestro propio anhelo, tal vez un otoño nuevo donde se asiente el polen de los recuerdos que no se ha llevado antes la brisa, donde  seamos nosotros mismos.

Cuando lleguen el viento y la lluvia rompiendo éste silencio ahora cálido y se acunen los olivos a los lejos con su tez más plateada que nunca y la granada sangre herida en su sonrisa, sabremos que el otoño vino a vernos y atará sus lazos para quedarse un tiempo e incendiarse con nosotros.

Rocío Biedma



                   -----------------------------------------------------





Los aromas del pan



Añoro aquel gozo para mis sentidos que me envolvía cada mañana, camino del colegio. La caricia de los efluvios que inundaban las calles a pan creciendo en el horno, a rosquillas con ajonjolí, a magdalenas petulantes y orgullosas, a hochíos rechonchos vestidos de azúcar, a tortas del alcázar con pecas, a libras con moños tostados y crujientes, a barras privadas de tetilla por el gusanillo del mediodía, a bollos de alfacar que algunas veces entraban calientes y traviesos en la bolsa señera de tela bordada con flores y unas letras grandes donde ponía su nombre: Pan.

En cada esquina surgía un horno cuando el pan era el hermano mayor de nuestra mesa y socorría, en una ceremonia nupcial, nuestros desayunos, migándose con la leche recién hervida; nuestras meriendas, de aceite y azúcar; o nuestras cenas, cabrioleando en los platos aceitados de porcelana blanca entre habas crudas y bacalao.

Recuerdo los estantes de madera cubiertos por la harina del tiempo y la leña amontonada entre arañas y ratones. Y que entrada la noche, mientras dormía, hombres cualificados de brazos recios, convertían  con latir de lunas blancas y entre silencios, el trigo en pan, como solemnes alfareros, dejando un reguero de perfúmeles que hoy rememoro con deleite. 

Lentamente las calles se han ido quedando desiertas de hornos y panaderías que fueron testigos de muchas madrugadas quebradas por el clamor del día.
Pero algo queda de ese perfume en las mañanas, de ese olor a antiguo en la memoria, del aroma de aquel pan recién hecho.


Rocío Biedma




                -------------------------------------------------------------




De  mis juegos en la niñez, en casa de mi abuela donde vivíamos, jugando con todos mis primos:



Jugar a las Tinieblas


Subíamos despacito la negra escalera como gatitos desconfiados, jadeando e intentando mantenernos juntos porque el miedo te recorre la espina dorsal, y flechas dérmicas se entrecruzan para hacerte ronronear la sangre y dejarte el pecho como un reloj. Entonces, nos aplastábamos en el hondo hueco cogiéndonos las manos y oprimiendo los labios.
De lejos una voz suspendida en la tiniebla comienza a subir quedamente, deslizándose a cada peldaño:

-voy por la primera escalera-

La respiración se entrecorta y los más pequeños se acurrucan jadeantes,

-voy por la quinta escalera-

Cuenta los peldaños lentamente. Cada uno es una consumación.
La sombra roza los rectángulos y se hace más punzante cuando a cada paso deja rugir bajo sus pies la madera enjuta de los mamperlanes.

-voy por la novena escalera-

El terror espeluzna y cada vez más se acerca y te retuerces para que no te toque.

-voy por la decimoséptima escalera-

Una mano te roza fatalmente.
¡Alguien entre gritos encuentra a alguien!.

Y la voz de la tita Paquita, amorosa:

- ¡Chiquillos no asustéis a los más chicos!-

El apasionante ritual ha terminado.


Rocío Biedma



-------------------------------------------------------------------------------------


 En el casco antiguo, cerca de donde nací y crecí, delante de los Baños Árabes, cambiaron la piedra blanca de nuestra historia por muros y bloques de material que imita al hierro viejo u oxidado. Toda la luz, todo el encanto de aquella plaza y otra muy cercana, me sorprendieron tanto....





Eclipses Fraguados




Dando un paseo serpentinamente por Martínez Molina, descubro sorprendida una  nueva plaza de Rosales y de Santa Luisa de Marillac. Según llego, me tropiezo con unos importunos monstruos forjados y siento que el espíritu de Ben Saprut ha dejado de yacer entre nosotros.
Detrás de la sombra de mi  perplejidad, me siento embargada, como detenida ante mi propia heredad, con una sensación de ver eclipsada la luz del frustrado cine Rosales y la vieja fuente del Pato, por esa imagen de herrumbre, que llega a dejarme hasta un mal sabor en la boca.
Pienso en los niños, en las personas que pasean sentadas topándose desde su altura con la frialdad, el secreto, y la impotencia de estar del otro lado del cobre.
Y estoy segura de que este soliloquio es compartido.
Una ciudad que se identifica con su pasado y ambiciona ser futuro, que precisa esplendor y orden, no quiere ser un cúmulo de despropósitos de mazacotes opacos ni oropeles fatuos.
Amabilidad y luz, equilibrio, bancos para facilitar el diálogo y el descanso, fuentes, árboles y flores son lo que dan realce a las joyas que afortunadamente poseemos, digo yo.



                                                                            

                                                      Rocío Biedma
                                  



         -------------------------------------------------------------




Recordando a  Bécquer


Sevilla estaba radiante y henchida, con los versos de Bécquer y el azahar de abril, impregnados en cada partícula del aire. Las voces declamando sus rimas se esparcían allí donde él hubo soñado un día,  en la oquedad del tiempo, en la tibia cámara de mármol, en la callada oscuridad de una cripta. 

Algunas flores debajo del ángel blanco que lo custodia,  albergan dedicatorias liadas y celadas entre las filigranas de los rosetones tallados. Unas rosas languidecen en el suelo y los corazones se elevan con una emoción viva,  recordando aquel 11 de abril de 1913, cuando los restos de los hermanos Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer, se trasladaron del cementerio de Madrid hasta el Pabellón de Sevillanos Ilustres en su amada Sevilla. 

Celebrar a Bécquer es celebrar la Poesía. Cada rima, cada leyenda, cada canto de Gustavo Adolfo, se ha quedado escrito no sólo en el papel, también en la estancia muda donde la luz se torna en el color de la eternidad de cien años de presencia, y en los corazones de todos los que sueñan y todos los que sienten, a pesar de cierta desafección en torno al poeta en aquellos días. 

“Los más grandes serán los más acongojados y perseguidos” (Marta Palenque)

Quién no ha crecido con las rimas de Bécquer?. Quién no se ha enamorado con ellas?. Quién no se ha sentido poeta al descubrir sus palabras enhebradas en sentimientos profundos y dulces realidades?. Quién no evoca al poeta cada primavera, mientras vuelven  las golondrinas a los pedestales de la memoria, porque sabe… que siempre habrá poesía. 


Rocío Biedma




               --------------------------------------------------------




La brisa de Jabalcuz

En las mañanas de verano, el aire fresco de Jabalcuz viene a rozarnos y huele a años de paciencia, a soledad dolida, a sabia resignada y sepultada en pisadas impasibles, a aquella campana en la puerta de un colegio detenido, a ajos fritos y laurel de la venta de María, al orgullo callado de la hiedra liada a cada muro impávido a los años, a la humedad antigua que brota de las entrañas de la tierra de aguas medicinales, a tantos lirios, escaramujos, peonías y madroños que crecen presumidos sin  jardinero que los mime.
Jabalcuz suspira cada mañana en torno nuestro añorando su intimidad, el decoro eterno, la elegancia, su perfume exhalante. Y mientras se le va el alma hacia atrás, se resiste a morir con humildad en los brazos del olvido.
 Esa brisa fresca que viene a acariciarnos después de las noches infernales de verano, que trae el susurro de los besos de sus amantes desde el cenador del Jardín, el testimonio de las yerbas silvestres atadas a mimbreras, enebros y Quercus, a madreselvas bailarinas, viene de Jabalcuz, a recordarnos que a pesar de su desolación, ama su Jaén y nos perdona.

                                         Rocío Biedma


              -----------------------------------------------------------



Sueño de Verano

Hay tardes de verano que aturullan y más aún cuando las fuerzas disipadas sobre mi sofá no dan más de sí. Es entonces cuando me dedico a triturar pensamientos entre armonías que salen  por los altavoces de mi equipo de música y mis letras materiales bailan con la melodía. Aquí empieza ese instante donde el raciocinio no sabe si está en el sofá color burdeos, cinco dimensiones más arriba o  vuela unos instantes a aquel terrado de casa de mi abuela  y sus secretos:
Las notas de la guitarra que estremecían las grietas de luz mientras rezaba un credo nuevo. El vientre de un cuaderno de gusanillo y pastas azules con frases de Tagore. El gorjeo de las golondrinas justo encima de mis sueños. Una mano imaginada. El temor de sentirme descubierta entre mis pertenencias. La caja de los recuerdos donde no quería meter más cosas y guardaba un mundo entero. La libertad cuando bailaba al son de “El Cascanueces” detrás de la puerta.
Esa felicidad de ser niña que sueño  con cierta nostalgia y en el sentido griego y etimológico de la palabra (melaos), melancolía, en las tardes calurosas de verano.
                                                                                                                                                  Rocío Biedma


----------------------------------------------------------------------------------


A mi amiga Pilar,
en uno más de sus peores momentos
a los que ella siempre pone una preciosa sonrisa.



Ser Dependiente

En mi tiempo está Pilar, Mujer infinita, plena, de frágil hierro y tiernas sinceridades, de alegre sonrisa y tristes noches, de momentos por venir e ilusiones nuevas. Presidenta de una Asociación de personas con Discapacidad Física, Pilar, que requiere un esfuerzo sublime para ser una Mujer vertical, me enseña un reloj diferente en el que procuro tomar ejemplo.

Pilar tiene una gran Discapacidad, es dependiente. Alguien se le enreda entre las piernas, se queda mirándole mientras cae lentamente, se rompe, y ve torcerse su destino en segundos sin recibir siquiera un “lo siento”. Es duro. La falta de recursos de aquí para adelante aún lo es más.

Luchadora, reivindica siempre para todos, se informa, conoce sus derechos, intenta hacerlos valer. Parece que la dificultad asoma su feo rostro justo a quien está indefenso, a quien más soporta, porque tiene anhelos y dignidades.

Personas como Pilar, se esfuerzan una vida entera, pero los arbitrios nunca son suficientes, ni siquiera las Instituciones están a la altura para semejantes desdichas, ni las personas tampoco.
                         
                                    Rocío Biedma


         ------------------------------------------------------------------ 



El frío inútil

Allí sólo existen “grupos armados insurgentes” que se enfrentan por sus diferencias étnicas, culturales o de orden territorial.
Allí, nadie va a preguntar por los muertos, ni a llorar por las flores de hojalata perdidas en el cielo. Tampoco por los niños sin nanas para dormir o cuentos que quiten sus miedos cada noche. Ellos preferirían que ésta nunca llegase o que la oscuridad encendiera todas sus lámparas y velase las sombras tristes del invierno.
Allí, nadie sabe qué nota musical deja el aire cuando cesa unos momentos el silbido de las balas, ni cómo es la voz de las lágrimas ahogadas en el río de henna sin orillas.
Allí, las piedras esparcidas retratan el recuerdo en unos ojos que quisieran estar ciegos y en el pecho tienen esa sensación confusa, un llanto seco, una razón desmembrada, sin evocaciones que puedan concatenarse, que no caben en un álbum de fotos o en ningún diario.
Allí todos los días es guerra. La que borra designios, hiere las mariposas, desdibuja paisajes, convierte las manos de las madres en cenizas y el futuro  es una quimera encarnada, fría y rota. 
                                                                                                                                    Rocío Biedma


              ------------------------------------------------------





Una evocación al termino de la primavera, a mi niñez y aquellos gestos tan cotidianos y sencillos que un arrasador Junio trajo a mi memoria. 
 

Otros Junios


De repente llega Junio, engreído como un gigante, para levantar con sus nervudos brazos al recién difunto Mayo y recorrer con su trofeo los campos, quemándolos al rocío de su sudor hirviendo y arrojarlo después, por los acantilados del tiempo y la memoria.

Y poco a poco, como crías desvalidas, irán cayendo las flores en busca de su Mayo, sin aroma ya, al abismo.

Hoy miro Junio y me estremezco al comprobar que es una metáfora de aquellos Junios de mi infancia: el olor a barquillo de miel y canela que el alba subía a mi cama desde el patio. El chocolate donde mi padre mojaba el helado y algunas veces unos deliciosos plátanos. Las moñas de Jazmín que cuando las campanas de San Juan anunciaban el regreso del paseo, traía ilusionada a mi madre. El bocadillo de tortilla de perejil, envuelto en papel de estraza  y el agua anisada del botijo inmaculado que cenaba en tantas sesiones del cine Rosales, con los pies llenos de chinas, la cabeza colmada de luceros y la nariz atufada de dondiegos.

Y llega Junio y arrasa impávido el recodo del tiempo, calcinando con él aquellos deliciosos años.




                                            Rocío Biedma

------------------------------------------------------------------------------


Reflexiones en voz alta. Días de reposo obligado y asumido cuyo sendero me negaba a cruzar. Ansiedades de hace más de tres años cuándo la crisis de valores comenzó a aflorar y todo se hizo desequilibrio y caos.



Los Tiempos que vivimos


Tal vez es el momento de sentarnos a pensar sobre el miedo, sobre el egoísmo, sobre el hambre de tantos en el mundo, las enfermedades nuevas y la verdad de crisis constantes y pandemias verdaderas que arrastramos desde hace siglos.
Quizás, tampoco sea prudente quedarse en éste banco casi cómodo, pensando hasta muy tarde. Talmente  no es tan sano cerrar  los ojos en medio del silencio y ver pasar en hilera las horas en el reloj petrificado de nuestro salón que persigue otras metáforas sin luz.
Seguramente, tampoco es saludable dejarse llevar por el alma de la primavera que es igual que un ave misteriosa, frágil, insinuante, llena de luz y de color, fresca, melancólica y tierna, pero que te arrastra inexorablemente hacia el verano y te deja febril y exhausta, para empujarte más tarde hacia el otoño, que terminará entregándole al viento las hojas secas de nuestras dudas y desalientos. 
Mejor nos iría si fuésemos conscientes de que nos sobran la mayoría de las cosas materiales y más aún el cinismo y la ignorancia, que es lo que sin duda se propaga en  una verdadera pandemia.

                                        Rocío Biedma

     -------------------------------------------------------------------



Lanzo una llamada de atención a la sociedad en sí para concienciar la importancia y la impotencia de tener una enfermedad casi invisible, incomprendida, sin investigación ni tratamientos.






Extenuación y Dolor


12 de Mayo, día Mundial de la FM y del SFC/EM, enfermedades nuevas y severas.
Hablar de éste cansancio extremo, de dolor, mejor no  hablar si no es de un todo, o sea, del cuerpo y del alma.
Cuando el ahogo, el agotamiento y el dolor se instalan en ti, acechan cada instante tuyo, te haces frágil y desierta. Porque este mal agónico,  crónico,  que callas, te aísla,  e intentas abrazarlo y asumirlo y es entonces cuando pasa a ser intangible y secreto.  En ese momento la enfermedad, que era tuya, pasa a ser tuya pero a solas y es cuando más pesa, más duele y más te desnuda  y lo haces tan íntimo que resulta insoportable definirlo.
¿Qué qué te duele?
El alma, los ojos, la piel, los huesos, los sueños rotos, otras palabras, la noche, el alba hecha jirones, las ausencias, tanta hipocresía, la inutilidad, el estío, no recordar las cosas, el aire, los sonidos que no salen del corazón, el frío, no llegar, no hacer, no decir, estar vacía de versos y llena de analgésicos, las manos, la luz, el pecho, las ganas, la impotencia, la incertidumbre, los labios, el desahucio, respirar. Todo.

                                                                                            
                                             Rocío Biedma



-----------------------------------------------------------------------------------------------


Este artículo trata de  mirar de cerca lo que conlleva que la gente salga a las calles a, supuestamente, mirar cultura o devoción, y las deje como un estercolero. 



Nuestras calles en
Semana Santa

Fechas  melancólicas éstas que nos arrastran a días de tumulto, de emociones, de olor a incienso, a velas llorosas, al eco de saetas, cuando el embrujo de los pasos flota al compás del rumor de esparteñas arrastradas y el latir de tambores y varales, se torna en una contienda de encuentros personales.
Cada recuerdo, cada año dejado atrás, la noche intensa del Jueves Santo que se le salía a mi padre por los ojos o la mañana postrada del Viernes, se graban entre añoranzas y gestos en nuestro corazón y en el de visitantes, que sin embargo recordaran el lugar, una vez que piadosos ciudadanos han visto el angelical séquito, transmutado en alfombra de colores infernales como el más decoroso estercolero.
Tal vez, esas manos generosas que arrojan en la calle todas sus inmundicias, son las que critican a nuestros jóvenes y su frívolo botellón, o las que  lanzan incontinencias contra concejales y gobiernos.
Sabemos que lo que digo es cierto, con un sutil temblor en la voz y el desánimo de tener que manchar el blanco papel con estas apreciaciones.
Jaeneros, seamos dignos con lo nuestro.

                                         Rocío Biedma



-----------------------------------------------------------------------------------



“El abuelo”
en Viernes Santo



Se detiene la noche en ese instante en que la luna hiere de luz  nívea tu andar austero y elegante, mientras tu cruz, transfigura el seno de esa puerta que guarda la llave de los Jaeneros cuando  irrumpes en silente sinfonía, meciendo a tu compás todos los corazones.
Y sales a la calle después de un año de esperarte entre suspiros, plegarias y lágrimas de cera agonizantes que serán rocío mañana, para aliviar la sed que el frío de la noche  deja en la letanía de negros nazarenos.
Tal vez sea la única noche donde se funden  las cicatrices, y los dolores del alma tañen al compás de los tambores, mientras la añoranza de los nuestros, viene con el relente de la madrugada a gritarnos que ellos amaron esta noche antes que nosotros.
Tu paso por el Arco San Lorenzo. El descenso por el Cantón de Jesús, en busca de tu madre. La marcha dignísima y nuestra que el maestro Cebrián te compusiera,  nos regalan  tantos versos que te mecen, tantos ojos que emocionas y el pulso de los pies acompasados del costalero que te acuna como a nadie, con ese cariño que tenemos los de Jaén a nuestro Abuelo.

                                  Rocío Biedma






------------------------------------------------------------------------------------



Acariciar la palabra


Conmovida asistí a la invitación de la ONCE en su taller de lectura y el preciosísimo gesto de transcribir  mis palabras a braille.
Lo que me emocionó, lo que contemplaron mis ojos, fue una imagen llena de consciencia desnuda y bella, sin lamento que turbara su existencia ni su silencio embriagador y sobrenatural.
Sentí que sus ojos tupidos me miraban como quien mira sorprendido a las estrellas y noté cómo su ausencia de luz se cernía en mis palabras como un arco iris repleto de fulgores que burlan las tinieblas  con una sobrecogedora deidad.

Es fácil  destruir, escuchar lamentos o agravios cuando miramos desde dentro entregados a una horrenda pesadilla de ignorancia, ceguera y sinsentido. Pero construir, imaginar  y descubrir,  exige ingenio, esfuerzo y  generosidad y ese arte en los ciegos torna su visión en un despertar diferente  que cruza  por múltiples paisajes con mucha más serenidad y  claridad que muchos de nosotros.

Y tras sentir la caricia de sus dedos en mis palabras, Carlos nombró al Principito:
"No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos" 

                            Rocío Biedma





-------------------------------------------------------------------------------




Nuestra Reina Mora

                                            A Rosario López




Se acerca sigilosa la semana de pasión Jaenera y esa sensación tan especial que nos estremece un año más al escuchar la voz de nuestra Rosario López, cuando se asoma como una Reina Mora a su muralla a cantarle a Nuestro Padre Jesús.
El rostro de Charo cuando le canta al Abuelo, tiene cerrados los ojos y entregada el alma que se va corporeizando en sentimiento, con esa digna fuerza y esa serena piedad, dejando derramarse  entre sus labios un caudal de sangre infinita y esperanzadora, rasgada de amargura, cálida y radiante, formando una constelación de notas de ámbar y canela, que lanza al aire como un tirabuzón cósmico contra lo terrenal y lo divino, hechizando la corriente que late a cada quejido mientras Jesús avanza  en la noche más eterna.
Su voz, que hace tiempo germina detrás de las callejuelas empinadas de éste Jaén tan suyo, quedará incrustada como fuego en cada losa, en cada recodo, en cada sombra maternal, en cada luz violeta. Porque Charo será eternidad en nuestras temblorosas piedras y su cadencia quedara cosida por siempre a cada letra que da nombre a nuestra tierra.

                                    Rocío Biedma

            ------------------------------------------------------------------------------------



Llega Marzo

Está viniendo Marzo y algunos corazones aún no lo saben.
He visto caras tristes por la calle, sin sonrisas ni bondades, sin sueños,  sin ver que Marzo viene, sin importarle a nadie.
El circulo mediático que nos deja sin entidad, semienterrados, ciegos, sordos y apabullados, intenta marearnos en su bucle enmarañado y nefasto, pero no puede evitar que la naturaleza germine.
Cada ser vivo se deja notar más cuando llega Marzo preñado de primavera. Su venir nos consuela, y aviva con su trascender, el ansia de vivir y la luz que tanto necesitamos, sobre todo en estos días de crónicas que nos hacen sentir náufragos en un Guadalquivir sombrío, mentidos, lastimados, aterrorizados y en paro.
En Marzo, el aire se respira nuevo y hay una luz cantarina en cada cosa. En unos días comparece  y vestirá de rojo y amarillo nuestros campos de albariza  y de fiesta la alameda y el parque del seminario. Iluminará nuestros balcones de claveles y geranios y el olor a azahar peregrinará sutil abrazando  nuestra Catedral y perfumando enamorado nuestras calles.
Está viniendo Marzo, dejemos que nos hable.


                                     Rocío Biedma

         ----------------------------------------------------------------



Te dejaré,
al caer de la tarde…

                           (A Tere, mi amiga de alma)


A lo lejos, Jabalcuz, azulado e impasible, nuestra majestuosa Catedral, blanca y serena, la cruz y el castillo, coronando ésta ciudad que vive su vorágine en la mañana de un jueves de éste frío Enero. 
Mientras, aquí, muchos lloramos desolados el adiós a nuestra querida Tere, sin más rumor que el de los sollozos, un gélido y turbador chirrido del elevador, que hiere como una Solea, el agua vertida suavemente en el polvo blanco de la ausencia y los golpes de la paleta removiendo la masa que sella la inevitable e infinita despedida.

Sólo algunas personas consiguen que se hable de ellas desde el amor, desde el estremecimiento de quien ha vivido su paz, su sencillez y su mesura para nutrir y colmar los corazones  de todos los que le rodean.


Por eso, una luz amorosa como la suya, que ha iluminado nuestras vidas, que se va con las manos colmadas de azahar, como ella misma cantaba,  jamás podremos olvidarla y tampoco lo que el aire exhalaba esa mañana: tanto amor,  tantas flores, ese sol que salió sólo por verla... y a lo lejos, su Jaén, acogedora y digna, mirándola con ternura.

                                    Rocío Biedma




-----------------------------------------------------------------------------

 Vivo en el casco histórico y en un lugar privilegiado, donde entre otras prendas, me asomo al huerto de unas monjas de clausura cuya historia guarda manuscritos y visitas de San Juan de la Cruz y Santa Teresa.

El muro que separa su huerto con la calle, se rajó por la mitad, como se desquebraja el cristal y cuando escribí esto, lo estaban reparando:



Y todo lo demás es silencio


Los días en el huerto son apacibles.
Las monjitas de nuestro Convento de Santa Teresa, de manos limpias y voces cálidas, amasan las horas entre labores con olor a vainilla, miel o canela, para luego vender sus primores en el torno.

 Fuera, unos hombres elevan al infinito, con esa misma serenidad que respiran, el muro, ayer herido de muerte, que separa el huerto impenetrable, de la calle Llana, privándonos de la aventura de compartir un cosmos de promesas silenciosas, de fuentes primitivas, de sueños y vigilias, de soledades a solas y del arte de romper la rutina andando caminos  inefables.

Ocultos, entre frutales, álamos y cipreses, queda la fragancia del jazmín o la rosa, rezando su propio Miserere después de la lluvia.

Porque el huerto siente nostalgia de la primavera, de su paz transparente. Por eso cuando ella llega con sus albricias y la luz del sol congrega el festival de sonatas a la llegada de las aves migratorias y las flores nuevas, se escuchan arpegios y trinos arrullando este edén íntimo de espiritualidad y misterio.

Y como Shakespeare dijo: “Y todo lo demás es silencio”


                                   Rocío Biedma

-----------------------------------------------------------------------------------

Una carta a los Reyes, que expone el mirar para otro lado, de administraciones, profesionales, familiares y allegados, cuando existen enfermedades no catalogadas aún, o desgraciadamente desconocidas.




Queridos Reyes Magos



A sus Majestades de Oriente, pedí que la inteligencia de unos y el corazón de otros consigan corporeizar la aceptación de tantas enfermedades denominadas “raras” o “invisibles”, hijas de la intransigencia, el misterio y la incomprensión, algunas veces hasta por parte de nuestra propia familia.
Deseé ilusionada que exista una armonía que incite a los investigadores a elevar su voz en favor de la respuesta, cuya fragancia venza esta realidad tan íntima y desarme la soledad y la desnudez que sienten ellos mismos y cada enfermo junto a  los suyos.            
Anhelé que la salud y la dignidad de todos los seres vivos, estén por encima de intereses materiales y políticos.
Confié en que los que gobiernan nuestras Ciudades, sean conscientes de la intoxicación a que estamos sometidos y en que la ética y el respeto no deslinden su responsabilidad ni  trascendencia para que podamos vivir en lugares naturales y saludables.
Y después de añorar,  pensé que sus Majestades estarán cansados y aturdidos o tal vez, tengan una “rara” enfermedad y por ello, no puedan ser ya ni magos ni eruditos.


                                           Rocío Biedma

-----------------------------------------------------------------------------


Este escrito, me los inspiran la injusticia y la negligencia de nuestra sociedad corrompida. "Angosturas" está basado en cada uno de los hombres o mujeres que vienen esperanzados a Jaén en tiempo de recogida de aceituna y esperan, con esa paciencia y ese silencio que los caracteriza, al frio, en la calle, con la mirada perdida y el corazón abatido, encontrar un patrón que les de trabajo. (Sencilla y digna palabra).



Angosturas



Su mirada evoca la luz nueva de estos campos heredados y ese olor azul del aire que se disipa en las verdes angosturas del tiempo. Y cada terrón del suelo se le hace sal  en la memoria a pesar de ese sabor a barro en la garganta y el dolor en la mandíbula de tantas dentelladas inservibles. 

Y espera renacer con la mañana, con el manto del rocío allí donde se quema la noche, en los instantes que se consuma la oscuridad de su silencio, mientras se despereza el sol acurrucado detrás de los dormideros y despunta el azahar de azúcar de su esperanza en los mil verdes  en medio de los campos de olivares.
 Llegó a nuestra tierra de olivos del olvido, alentado por la memoria etérea y sonora de la criba y el oro líquido. 

Hoy, su sonrisa pálida y sedosa, empapada de destierro, brilla cual fruta ácida  salpicando con irisaciones violáceas la vega ensamblada de su pecho, mientras cae la lluvia del recuerdo, entre su corazón y sus manos,  a la espera de sentir la voz del patrón, la caricia de una lona, caldo caliente o un abrazo donde recostar su miedo en este frío invierno.

                                             Rocío Biedma
 

Texto también editado en el libro “Miradas sin Fronteras” 2012 Vínculos solidarios por el Sahel 


 (Ediciones en Huída. Sevilla)
                                   






                 -------------------------------------------------------------------


 A mis compañeros



En mi memoria queda impregnado ese momento mágico cuando el pasado día 7, pude disfrutar del Exquisito Concierto y del cariño de mis compañeros del Grupo Polifónico de la Real Sociedad Económica “Amigos del País” de Jaén.
Las voces se elevaron clamorosas y elegantes; y los destellos de su vibración envolvieron a cada uno de los que allí estábamos, esparciéndose como polvo de estrellas y creando poesía con su cadencia y sus cesuras.
Las manos de Inmaculada Báez, directora y alma del coro giraban en el aire ondulantes como oropéndolas, como estrellas fugaces mecidas con la belleza que produce la armonía cuando se cimbra al compás de un corazón que trae recuerdos de Nanas, Morillas y Jaeneras y late en el empeño de mostrarnos lo rico de nuestro folklore y  nuestra gente.

Hoy me permito mostrar un merecido homenaje de reconocimiento, admiración y afecto a todos mis compañeros que suman esfuerzos para traernos momentos como éstos, agradeciendo vuestro apoyo.

Me encontré como agua ensimismada, con la piel abrasada de emoción, el alma henchida y los sentidos flotando con los vuestros. 

                              Rocío Biedma

------------------------------------------------------------------------------

                              

La brevedad de un Ángel


A José Manuel, el niño,  no le hacía falta espada ni capa del Zorro. Él sentaba a sus hermanas y con la copa desconchada de alguno de los partidillos de cuando su padre era chico, pasaba ratitos diciendo misa y dándoles la comunión.
Quería ser cura. Siempre quiso ser cura. Hasta tuvo que hacerle su madre un traje de Clérigo con el que era feliz.

Conquistaba a la abuela Juana para que lo llevara a Misa y asistía incansable (aún quedándose dormido) a las eternas novenas de Nuestro Padre Jesús.

Tenia enamorada a Rosario López, “con esa carita”, que ella decía; Tanto que cuando ella lo nombraba emocionada, le caían Soleares por las mejillas.

Soñaba con viajes, cogía sus cosas y ¡ale, a Barcelona!
Su mundo era imaginado con la fantasía de la que somos capaces todos, pero con la inocencia de un ángel. Bendita ilusión, como tener una novia ´´morenaza´´ o poder jugar al fútbol o al baloncesto con sus amigos después de la operación.
José Manuel, se fue con el pecho abierto, roto, por no caberle dentro un corazón: el suyo.

 Hoy corre todos los días sin cansarse y además, ya no tiene miedo ni siquiera a las avispas. Seguro, pasa horas hablando del Barça con el abuelo Lolo y el tito Félix y les convence para celebrar éxitos tomando churros con chocolate en el Colón o unas gambillas en casa los Mediaoreja.

                  Rocío Biedma                                                       
------------------------------------------------------------------------
               
 
Madre  Majestuosa

En estos otros días, transitamos nuestro entrañable Jaén entre villancicos, prisas, alfajores y regalos unos, o frío en el alma, carbón y desesperanza en los bolsillos otros, bajo tintineantes luces de ilusión que alegran el espíritu de la noche mientras llega, pasando de largo  ante tantas otras cosas importantes y bellas que nos observan con pasividad y que al fin y al cabo, son las que realmente prevalecen incesantes e infinitas, como nuestra Catedral, cuyo corazón late conmovido e inquebrantable a cada regocijo y proyecta su latir hacia el cielo, como recurriendo al sol o a las estrellas, para implorar el seguir estando.
Ella, hija del tiempo, majestuosa, bella y fiel como una madre, solemne, elegante, blanca e intacta, ha conformado y conforma nuestra propia heredad, y a solas, de dentro hacia fuera, nos ve pasar, enigmática y silente, mientras se fraguan laberintos en sus recodos entre el ayer y el mañana, y tañe, como una metáfora, sus campanas en un canto cómplice para los que nos sentimos tocados, traspasados y ricos, sólo por su belleza, también en Navidad.

                                      Rocío Biedma

      -------------------------------------------------------------------------
  

Mejor guardar silencio


En estos días de otoño, cuando nos abraza una cierta nostalgia y  melancolía, acogiendo un callado noviembre gris dibujado en las venas de saudades y añoranzas, encuentro como fastuosa respuesta una mudez feliz a tantos sinsabores, el ser amable antes que tener que entrar en certezas que sólo yo percibo y siento.

Cuantas veces a lo largo de nuestra vida optamos por el silencio cómplice con nuestro retiro, a pesar de no siempre conseguirlo, porque las más de las veces, nuestro hálito pasional, nuestro sentido de la justicia o nuestro frenesí nos llevan a hablar con sinceridad y comprobar lo frágil que es la razón y lo que pesan los reproches.

Toda mi vida está cosida con largas suturas de hondos silencios. ¿Hablar ahora?, mejor percibir cuándo el silencio desafina o entona nuestra música, y a pesar de todos los ruidos absurdos y coléricos que existen fuera, siempre encontrar un esquina de  luz violeta en ese sigilo, una esencia donde descubrir nuestra realidad e intentar nadar en ella, como en un mar profundo y tácito.
                                             
                                 Rocío Biedma